Me dispararon, mas yo nunca flecha desee ser, ya que de ser así, solo entre guerras y sufrimientos existo y para herir se me lanza. De cuerpo delgado y quebradizo que al descomponerse más heridas causo; pie compuesto por ropas a la fuerza extraída de animales libres; y cabeza fina y fría, martilleada, moldeada y afilada para extraer la vida de los seres con los que mi inicial trayectoria interfiera.
Mas solo soy una herramienta que no cumple su labor; volando paciente y parsimoniosa, esquivando en su totalidad aquellos cuerpos firmes y bravos corazones que sin miedo luchan; unos por decisión y honor, otros por compromiso y palabra y la mayoría de ellos por orden y guía. Ningún derecho tengo yo a extraerle de ellos el alma y/o la vida. Pero si poseo la opción de prolongar su vida hasta que el destino decida acabarla.
Buscando aquel lugar libre de vida, donde mi trayectoria no dañe y desapercibida transcurra. El lugar donde yo, la flecha lanzada que no cumple su deber, pueda impactar. Mas si el destino me guarda un desastroso final, una descomposición integra de mi ser, no temeré, porque yo decidí mi destino, yo impuse mis principios y mi moral y los cumplí a pesar de las incertidumbres y errores; a pesar de que iba en contra de mi deber como flecha.
-¿Impactare sobre tierra a la espera de que un individuo me recoja para volver a ser lanzado?
-¿Impactare sobre asfalto o piedra dura dando por finalizada mi vil tarea y en fragmentos dispersado?
-¿Seguiré volando hasta que mi inercia y el peso de mi cuerpo pierdan su fuerza y me aproximen a la superficie? En este caso, ¿Caeré sobre tierra ocultándome con el polvo que se levante a mi caída?
Preguntas, preguntas y preguntas, esa es la vida de todo ser, esa es la incertidumbre del destino. No temáis sentir esto. Ya ves, yo soy flecha y también experimento esa incertidumbre.
Atentamente
Un individuo más
El poeta sin pluma
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