Hombre:
Piedra, que solitaria
tu lugar ocupas, sin pensar
y no te mueves y no ruedas
pues inerte sobre ti
el tiempo pasa sin mirar.
Árbol, que das cobijo
como la piedra, sin caminar
y por tus venas corre vida
que te hace crecer sin parar.
Duro como aquella piedra
mi cuerpo encontraras
aunque que dentro corre vida
como aquel esbelto árbol
hasta donde la vista alzar.
Y, también, aun siendo hombre
hermoso y bello como la flor,
en mi ser, algo encontraras.
Solo y para quien,
de verdad, lo quiera encontrar.
Atentamente
Un individuo más
El poeta sin pluma.
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